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HIAWATHA, por su gran energía positiva y actitud
respetuosa de líder y conciliador, fue un héroe
inspirador para otras tribus y también, cientos de años
mas tarde, para nuestro CAMPAMENTO HIAWATHA.
Cuenta la leyenda, que en los años 1.300, cinco
naciones de los Irocois (indios americanos), estaban en
guerra. En un poblado de Huron, un pequeño niño llamado
HIAWATHA, comenzó a carvar una canoa de piedra, sus
padres pensaban que era un niño especial y todos los
demás se burlaban de él. Cuando llegó a la adolescencia,
había terminado su canoa y para el asombro de todos, la
canoa flotó y con ella emprendió Hiawatha un viaje por
las 5 naciones, transmitiendo un mensaje de PAZ para
terminar con la guerra y lograr la unión de los Irocois...
El último poblado que debía visitar era el del
malvado y poderoso Chamán que mantenía a estas 5
naciones en jaque. Después de una larga y tormentosa
travesía, causada por el Chamán, quien podía presentir
la llegada de este gran Conciliador, y luego de una
larga conversación, Hiawatha logró convencerlo de
utilizar sus poderes para el bien. El Chamán pidió una
sola cosa a cambio, ser el GRAN CACIQUE de la nueva
Confederación de las Naciones Irocois.
Como símbolo de paz Hiawatha y el Chamán,
sembraron un gran árbol, bajo el cual reposaban las
armas utilizadas durante esa guerra, y sobre éste se
posa un águila que advierte con su grito, la presencia
del enemigo.
Según la leyenda, Hiawatha utilizaba poderes
milagrosos para proteger a su gente de las malvadas
fuerzas de la naturaleza; fue un gran maestro en el arte
medicinal, agricultura y navegación a través de las
estrellas.
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